lunes, 1 de marzo de 2010

La estrella que volvió a la tierra

Mis queridos lectoresmusicales realmente cual afortunado se puede ser en la existencia si en un momento perdido en el inmenso tiempo, fuerzas extrañas, casi celestiales podría ahora yo decir, se confabulan para mostrarte esa parte tan significativamente hermosa que tiene la vida, y que en ocasiones, te lame la piel de una manera tan sugestiva y deliciosa, que te invita a nunca secarte la parte que te ha empapado. Tengo que confesarlo, lo he probado y gustosamente he caído en su onírica adicción.

En resumidas cuentas, bastó solamente el compartirme en un sobrenatural espacio con esa piel que raya en un color ébano light, con un impregnado y característico sabor durazno, Dios bendiga el sabor durazno; una buena botella de Achával-Ferrer Mendoza 1999; gracias Dios por habernos dado el Achával-Ferrer, y lo más rico; derramándose sobre nuestros expectantes cuerpos, un bestial ir y venir con aroma a blues, pero permítame aclarar que no cualquier interpretación de blues, no no no, sino un blues imaginado, creado e interpretado por el más sufrido de sus hijos, un blues manufacturado por la única persona que ha tenido el privilegio y satisfacción de poder contarle a sus nietos, que en algún momento de su vida artística, vendió más discos que los Rolling y los Beatles juntos. Nada más, ni nada menos queridos lectoresmusicales; que lo que nos evaporaba el sudor esa noche perdida en la oscuridad, era un blues del omnipresente señor Peter Green.


Dios creó al hombre a semejanza suya, y entonces dijo, todos mis hijos son iguales, pero claro, unos son más iguales que otros; bien, pues dentro de esos hijos que rompen con la igualdad desigual, nace el nueve de Octubre de 1946, una leyenda taciturna, desgarradora e increíblemente genial, exportada desde el este de Londres, de la ciudad de Bethnal Green; una especie de semidiós musical, que dadas sus condiciones, se convirtió en uno de los guitarristas blancos con más talento dentro de la historia de la música, aún por arriba de su amigo y colega, el chamacón Clapton. Carlos Santana, lo veía simplemente como el más grande de todos, sus tonalidades, sencillamente fuera de orbita, llevaron a que un moustro de la talla del señor B.B. King tuviera que eructar lleno de placer “que Peter Greenbaum, mejor conocido como Peter Green, era lo único que había escuchado que le había hecho sudar”. Y es que cualquiera que lo haya escuchado, sabe de lo que estoy escribiendo, y puede explicar, cómo en algún momento de sus interpretaciones, también ha sentido la necesidad de impregnarse en otro cuerpo, para después ser evaporado en un sudor como el que sólo ese único organismo, que no es el tuyo, pero que en ese momento forma parte de ti, sabe desprender.
La vida no es justa; la vida no es fácil; la vida de este genio inglés, transcurre de la misma manera como le ocurre a todas las deidades que por algún especie de error amanecen cierta mañana en esta tierra de devastación e ignorancia. Su paso, así como su existencia ha sido tan apegada a su forma de expresión que está llena de tonalidades únicas, desgarradoras, excepcionales y desoladas, que bien podrían definir a la perfección una exquisita vida en blue, o mejor dicho en blues.

Estilo único...

Tras recorrer algunas de las bandas más experimentales en el circuito blusero de Inglaterra, Peter se integra a “The Grebbels”, la cual, lo lleva a abrir algunas presentaciones de los “Yardbirds”; meses después, Peter Green en el bajo y en la voz, junto con Roger Pearce en el piano, David Bidwell en la batería y Will Tyndal como vocalista, forman lo que sería su primer banda de Blues profesional, “The Muskrats”; sin embargo, es tiempo después, que Green dispone hacer un cover a la versión de Eric Clapton y los “Yardbirds”; “I Ain’t Got You”, y es, a partir de ese momento, que se hace cargo de la guitarra, y es queridos lectoresmusicales, en ese punto perdido en lo anales del Rock, donde empezará su fructífera y taciturna carrera acompañado de una sobrenatural manera de interpretarla.
Para 1965, John Mayall decide que es tiempo de buscar un reemplazo para Clapton, su hijo pródigo en los “Bluesbreakers”, tras la inminente salida de éste. Las audiciones dan inicio y sólo le basta escuchar los primeros acordes que Green ejecuta sobre su cara, para darse cuenta de su potencial y aceptarlo como el nuevo integrante de los “Bluesbreakers”, haciéndose cargo de la guitarra líder, pero tres días después de iniciarse oficialmente como miembro de la banda, es despedido, por el simple hecho de que a Clapton se le termina el berrinche y decide regresar al grupo. Green resuelve colaborar en algunas bandas, hasta por fin caer a “Jordell Blues”, agrupación a la que se le integran los vocalistas Rod Stewart y Beryl Marsden, de la cual, justo en el preludio de la grabación de lo que serian dos sencillos para Columbia, Peter opta por abandonar. Afortunadamente para todos nosotros, Clapton forma “Cream” y se abre de nueva cuanta una oportunidad en la agrupación liderada por John Mayall. La dualidad que ejercen resulta tan exquisita que se puede constatar de placentera manera en el álbum “A Hard Road”. Semanas después, logra que se incorpore a la agrupación el baterista al cual había conocido en la difunta agrupación “Peter B’s Looners”. Es así como aparece ese joven cadavérico en la escena profesional, ya desde ese entonces el bastante corridísimo Mick Fleetwood, en escena; quién solo se incorpora a la agrupación en el instante en que su partner de la vida John McVie se agrega a la ya de por sí larga lista de integrantes de los “Bluesbreakers”. Sin embargo, para estos dos últimos; su intensa fascinación por el alcohol y su nada funcional estrategia por combinarlo con la responsabilidad de ejecutar música con una verdadera bandota como lo han sido los “Bluesbreakers”, lleva a John Mayall a tomar la decisión de echarlos de la agrupación.
A la abrupta salida de Mick Fleetwood, John McVie y su desmesurada dualidad con el alcohol, casi inmediatamente se les une Peter; Clapton, de nueva cuenta regresa al nido...

- Maldita sea- pienso ahora, - de no haberse suscitado ese último acontecimiento, hubiésemos experimentado a unos “Bluesbreakers” evolucionados a su máxime poder.

... entonces, es ahí donde la historia de la música cambia por completo; da un salto evolutivo hacia un paradójico, exquisito e incierto futuro...

- Permítame querido lectormusical hacerle hincapié en esa última aseveración tan contundente hecha hace unos momentos y tenga por seguro que le mostraré de manera palpable que no me equivoco; más tarde, por supuesto, no lo dude, lo haré.

... los tres desempleados musicales deciden unir sus talentos y forman lo que sería hoy por hoy, una de las mejores bandas de todos los tiempos. Damas y caballeros estos tres tristes tigres ya no tragan más trigo en ese triste trigal; ahora reclutan a un tal Jeremy Spencer y aparecen en escena bajo un extraño nombre, ahora se hacen llamar:

Fleetwood Mac.

Continuará...

lunes, 15 de febrero de 2010

Por cualquier cosa II

En el diccionario usual “Larousse”, la definición de nostalgia es exquisitamente sencilla y trágica: “Nostalgia f. Pena de verse ausente de personas o cosas queridas: nostalgia de la patria.// Sentimiento de pena causado por el recuerdo de un bien perdido”.

Diáfana y objetiva, seguramente en un diccionario con mayor jerarquía encontraremos una definición aún más dominante y porque no; trágica. Sin embargo, lejos de un diccionario, cualquiera que sea la casa editora de este, la vida misma, momento a momento, suele darnos una y otra vez la misma definición de esa característica del frágil lado humano; que sin ligar a duda nos hace notablemente susceptibles a ciertos estados de ánimo.

La nostalgia pulula en el medio ambiente, nos satura la atmósfera; esto, supongo que se debe a nuestra incapacidad de deshacernos de los recuerdos (desapego) que nos amilanan las ganas de vivir una vida alegre y sin muchos problemas emocionales. Aunque creo que llamarlo incapacidad tal vez podría sonar un tanto cruel y algunos humanistas pensarían que esa sensación es un elemento más (intrínseco), que nos da una característica única y que nos hace discrepar de las bestias (aunque a veces nos comportemos como una copia fiel a ellas).

Nostalgia, en el sentido objetivo de las cosas es solamente una palabra; sencilla o complicada (eso depende de nuestra naturaleza), nueve malditas letras, pero eso sí, con un significado increíble. Y es que a lo largo de nuestra existencia se ha convertido evolutivamente en un móvil bastante poderoso, en el diario accionar de nuestra vida, nuestro entorno suda nostalgia; o acaso, ¿no lo percibimos así?; imaginemos un momento:

¿Qué habría sido de la orgullosa Susana si la nostalgia de su extinto macho mexicano (Eligio) no la hubiese traído de vuelta a casa después de haber revolcado sus necesidades en las ciudades desiertas de José Agustín?. Seguramente se habría extinguido en la incomprensión de vivir una realidad que no podía completar.

De igual manera, por citar otro juego nostálgico más; fue la melancolía (nostalgia aguda) y sólo ella, la que invadió una mañana la habitación de Salvador Dalí, para someterlo en un estado de animo del cual, se desprendió su necesidad de volver a esa mancuerna sobresaliente con Luis Buñuel (Un Perro andaluz); para tratar después de volver a sorprender al mundo la idea de  un “cine táctil”, que desgraciadamente nunca cuajó, debido a que Buñuel jamás le perdonó su traición.

Para darnos cuenta de que tan importante en nuestra vida ha sido ese sentimiento, sólo basta con mirarnos al espejo, y comprender que mucho de lo que somos, en algunos casos, es una derivación de un momento de nostalgia. Pero, si logramos comprenderlo entonces ¿Qué tanto somos capaces de cambiar o sacrificar por ello? Porque talvez ya tengas en mente una idea de vivir, o más aún, ya ejecutes magistralmente una forma de vivir basada en esos recuerdos. No lo sé, sin embargo, los patrones que se repiten sin cesar de una o otra manera en esos pequeños detalles vivenciales que te levantan el ánimo hasta el infinito o en contraparte te llenan el estomago de un vácio sepultral me indican que lamentablemente así es.

Bien, porque cuando tomas cada una de tus decisiones, la vida, te entrega en una diminuta bolsita algo que se siente, huele y sabe a pasado. Y esto, tal vez sea una extraña forma de redimir, primeramente en el alma y tal vez después en lo palpable, el alto costo de tus decisiones. Por ejemplo, la distancia que optas por poner entre tu y el mundo que pretendes dejar atrás, cuando la haces abismal, siempre te llevas en la maleta, empacada inconscientemente, un poco necesidad, anhelo y melancolía (el recuerdo de todo aquello que mueres por olvidar); y esto, sólo para hacerte más dolorosa la estancia en un lugar donde no tienen cabida los recuerdos. Porque precisamente de eso te has vuelto un fugitivo ¿no? Cuando finalmente Carlos Gardel comprendió que aquella lejana tierra suya lo reclamaba, voló a su encuentro y halló la muerte, con la necesidad de su Buenos Aires querido impregnado de nostalgia en lo más recóndito de sus células.

Y mientras la cabeza se me nubla lentamente por causa de una nostalgitis aguda (estado mental poco racional), y comienzas a sentirte confortabilísimamente susceptible; suena en la estancia, Peter Murphy, el señor de los vampiros, y entonces comprendo que su más doloroso recuerdo, es ahora, su más grande éxito, “Cuts You up” es una sencilla sonorización de ese recuerdo hermoso de la primera mañana (que nunca superó) en la que uno se despierta cubierto con la piel de sus más exquisitas pasiones, justo cuando la luz del amanecer se filtra por las persianas y descansa sobre el cuerpo de la mujer de su vida. Una botella vacía de vino, un disco que se recicla en los oídos inagotablemente y la sensación de no querer despertar de un sueño que comenzó apenas hacia la media noche y que está condenado a extinguirse cuando el sol corone su mundo y se dé cuenta que ya nunca más estará ahí, y que vivirá a través de su recuerdo por los siglos de los siglos.

Acaso te has preguntado ¿a qué huele la nostalgia, a qué sabe, cómo suena y cómo se viste?
 
Subjetivamente siempre sabrá, olerá, sonará y se vestirá de diferente manera; nunca será del mismo estilo. No somos iguales. Para mi, tal vez sonará a algo así como el grito desesperado que hace Pink Floyd, por la increpante necesidad de tener una vez más en su mundo a esa parte que se ha ido y que saben nunca volverá, entonces, “Wish You Were Here” obtiene otro significado, ya no es más la canción dedicada a Syd Barret, nunca más; porque ahora, se desliza suavemente por la piel de mi nostalgia, de mis necesidades y le da, hoy, un sonido diferente; suena a nuestra intensa necesidad de preguntarnos por qué la vida se ha llevado de esa manera las pequeñas cosas que nos revolcaban en un punto y aparte del mundo sin sabor y sin sentido?.

La nostalgia, es el recuerdo de ese sabor de boca agridulce que nunca más volverás a tener; o es tal vez esa depresión por algo que nunca más volverá a ser igual, incluso puedes ser el gato que nunca volverá a ronronear cerca de tu oído; es esa navidad que se evapora cada año y que nunca regresará con esa fuerza sobrenatural como solías vivirla muchos años atrás; es como la fragancia que despide el cuerpo junto al cual reposas ahora y que te hace recordar el que ya nunca más estará; es el anhelo por algo que no supiste retener, por algo que te costó trabajo entender y que hoy llegado ese día, ya no le vales la pena.

La nostalgia se siente, por qué no? a algo así como a Michael Scott y sus Waterboys en “The Whole Of The Moon”, o quizá, no sé, a los Immaculate Fools en “Got Me By The Heart” tal vez, o igual, tan solo es ese silencio que me platica que las cosas ya no están más aquí.

Qué es lo que recuerdas realmente cuando aún con la nostalgia no puedes ver su aliento más?

Cuando tu ser se enfría con el recuerdo de su cuerpo ardiendo?

Tendría que entender entonces que mi nostalgia solo es que he dejado de percibir en el aire el perfume que la presencia de las cosas, sujetos o lugares han dejado tras de si. Para dar paso simplemente a el dulce pero cruel aroma de sus ausencias.

Bien, pues entonces, objetivamente la nostalgia es una simple pero contundente definición plasmada en cualquier diccionario (lo cual es inobjetable); pero sabemos muy en el fondo, que es una enfermedad, si es cierto, y tal vez sea aun más doloroso entender que es nuestra incapacidad de superar el pasado; que en algunos casos es fulminante, en otros menos severos, sólo humedece nuestra vida una equis tarde en equis día de nuestra vida. Pero si aún así no me crees que a todos nos afecta, anda, mírate al espejo y observa casi pasmado lo que ha hecho de ti, y te lo juro, no lo creerás.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Pequeña Piltrafa.....s

Cuando una voz te hace prestar atención, esa voz sabe algo, cuando esa voz te hace suspirar, esa voz contiene algo, cuando esa misma voz te hace estremecer, esa voz muere de alguien, y tal vez sea porque... muere de ti!!!

Existen voces en nuestra vida que lo mejor es haberlas escuchado, hoy, expectante me doy cuenta que mis oídos sin querer (aún quiero creer esa parte) han atravesado la atmósfera donde transita efímera la onda sonora que gobierna ese sonido, esa sensación, esa... voz.

Cómo te detienes un momento en el tiempo y prestas atención a una onda que se derrama intensa y suplicante?

Cómo puedes llegar a sentir? porque a decir verdad, esa tiene que ser la sensación que mejor define la manera en que se encarnan esos sonidos desoladores sobre tu piel... ....adentro de tu piel.

Hoy me he dado cuenta que hay millones de palabras que no llenan ningún espacio y sin embargo, hay silencios que te envuelven en el más perfecto y delicioso de los estados de ánimo.
Esa... Pequeña Piltrafas, te satura de los mil sonidos del silencio, del vacío, del no amor, del dar todo por un nada, de los riesgos que tienes que atreverte a correr con tal de sentir que algo en ti aún vive, aunque a decir verdad mueras en el intento; tú sabes, sin guiones que seguir, improvisando hasta encontrar esa caracterización digna de una ovación de pie cada noche en un escenario diferente y en actos infinitos.

Por eso mismo estas no puede ser más que líneas duras que tienen que contrastar con los sonidos del amor, con el ruido de este mes, de estos, sus primeros catorce días, para después desvanecernos con aquellos que hoy no nos quieren recordar y para aquellos a los que no hay nada mejor que olvidar.

Internándote en esa atmósfera que crea sonidos que intentan borrar esa infinidad de recuerdos que se almacenan en los archivos del historial de tu memoria y poco después desfragmentarla, solo para darte cuenta que se regeneran como troyanos, tus troyanos personales, de los cuales parce ser nunca podrás vacunarte.
Sonidos independientes de sentimientos profundos, desnudos, penetrantes, agudos; hasta ahora solo seis universos contenidos en una atmósfera densamente culpable y gustosa, para quienes disfrutan de sonorizar sus desencantos amorosos, sus batallas perdidas, sus guerras futuras.

Pequeña Piltrafas; música para creer que el “nunca significa no” no siempre es del todo cierto.

Rakel: voz, guitarra, teclados, Antonelo: batería, percusión y palmadas corporales, JuanPe: al mando de los graves y Danito: guitarra sónica, megáfono de imaginarium

martes, 9 de febrero de 2010

Pixeleado de Guanábana?.... Yeah!!!!!!!

Existen cosas en tu vida que tienen ya reservado un espacio y un tiempo determinado para hacer acto de presencia en este; tu inocuo mundo...


...la nena que te recalcitra hasta la pinche medula pero que finalmente amas como un perro, el libro que te excomulga del pendejismo de no haber leído nunca algo realmente bueno y efectivo, el acetato que encuentras en tu fonoteca y que te escupe al mundo del antes y el después de escucharlo, esto último realmente sobresaliente cuando ni puta idea tenías de que poseías una fonoteca no?


Entonces, como que sientes que cuando te topas con ese tipo de cositas, percibes que como que van a cambiar tu vida en ese momento de un modo u otro. Simplemente lo avistas. Tal vez sea solamente por unos instantes, tal vez sea para toda tu vida, o tal vez no sea ninguna de las dos anteriores, o también, porque no, tal vez no sea ni madres.

Eso lo descubrí mientras perdía la necesidad de hacer algo realmente provechoso en otra más de mis tardes de infinitayacogedorahueva, mientras deambulaba en el SanMateo mall. Cuando me di cuenta que había sido arrastrado por una especie de marea espesa. Mi reacción, fue conforme a las reacciones típicas de mi generación, que ahora lamentablemente comprendo que me define como un poscachún; y esa, es la de no hacerla de pedo y dejarme llevar. Bien, entonces como les decía, fui arrojado amigablemente al interior de un local, como que decadente por su completa soledad, ustedes saben; la casa del libro. En fin, entre tantas madres que ni puta idea tienes de que se tratan, me dirigí a la sección Tolkien; soy de la generación a la que le llego tres mil años después el hobbit y todas esas madres que hoy están en la xodida boca de todos; en aquel momento, hago un rondín por sicología (no me interesa conocerme, aún), paso por matemáticas (para qué si ya tengo una calculadora que hace de todo), libros infantiles (no tengo hijos, aún), narrativa mexicana...

Stop.
Apliquen el slowmotion, y hagan que suene la señora más nena del R&B llamada claro  Dusty Springfield, con su deliciosorompecalzones “Son Of A Preacher Man” y entonces pueden vislumbrar la densa atmósfera raspándome el karma cuando mi cabeza algo perdida, porque simplemente no concuerda con el movimiento que mis ojos efectúan.

Unoooooooooo.- Rápida mirada en slowmotion sobre una mesa atascada de librecos. Stop en slowmotion veo sobresalir un libro pesado, atascado de información y leo en slowmotion “El seductor de la patria” venga, digo, pocamadre; la mera vidaza del caudillo menos entendido de mi país: Antonio López de Santa Anna, trago lentamente saliva en slowmotion y leo la síntesis y veo el trailer que todo buen libraco debe necesariamente tener. Precio (para este momento es indispensable que quiten el slowmotion y realicen un extremecloseup sobre mi rostro) Ayenlamadre, seguramente este libro trae consigo las escrituras de algún terrenito en Texas pienso velózmente .

Saben; me caga que la gente bonita no pueda leer y pertenezca a la xodida estadística del madral de mexicanos que no leen por güevones, esto, por la sencilla razón de que las pinches editoriales forzosamente quieren sacarle el triple a los pinches libracos y a nosotros que no nos alcanza pues ya nos xodimos, miraquebonito...

Doooooooooos.- como que el xodido dvd (soy de la generación de lectores láser; no de cintas magnéticas) se atora y de repente comienzan a aparecer al ritmo de Alice In Chains con su “Man On The Box” un chingo de flashbacks de algo que aún no ha ocurrido; mi cabeza aun perdida, porque simplemente no concuerda con el movimiento que mis ojos efectúan, voltea a destiempo para.

Stop again.
Simplemente me llama la atención el título en la portada del libraco que ahora mis ojos a destiempo ven en la mesa atascada de narrativa mexicana (debo mencionar que mi pulso acelerado por el descubrimiento anterior, ahora, más acelerado, logra que la sangre comience a escaparse por todos los orificios de mi cuerpo, sí, por todos) Ruy Xoconostle “Pixie en los Suburbios”, se me viene en seco sobre la cara, la entrevista que este veco (director de una revista que suele amenizar mis ya de por sí placenteras cesiones en el wc) ha ofrecido a canal veintidós, entonces, cautivado (babeando como perro), trago lentamente saliva en velocidad normal, me raspa (tengo la garganta bien madreada, nadie en el mundo puede tragar saliva en slowmotion sin que le ponga en la madre a sus amígdalas, no, ni yo) y leo la síntesis y veo el trailer que todo buen libraco debe necesariamente tener. Precio(para este momento ya no es indispensable opriman ningún pinche botón) Ayenlamadre.

Síntesis...
No compré los libros porque aun que me los hubiesen dado barabara,barabara no tría ni un peso encima esa tarde de infinitayacogedorahueva.

Ahora. Adelanten algunos tracks desde el index de ésta peliculacachorrona.

“Pixie en los suburbios”; la primer novela del Ruy apellidobienmamón, es una perfectachingonería. Es como ese réquiem para un sueño supereterno delicado y brutal; sacado desde un rincón de la hermana republica de Atizapunk. Desoladora, tajante, mortalmentealucinada, funny, ácida, desgarradoramenterealyperfectamenteleíble.
¡Cuando sea director de una empresa a los treinta!, voy a proponer que todos mis pinchesrobotsempleados lean una vez al mes un libro de este calibre, ¡para que sensibilicen cabrones!

Bien, pues ayer terminé o empecé mi relación casi sexual con el mundo de Pixie y sobre la mente de Ruy Xoconostle, no lo sé, yo también pertenezco a esa pendeja generación del no lo sé, del hardware, del software, de la coca y de más madres ultraartificiales, de la masturbación, de los videojuegos que te secan el cerebro, pero que amilanan la pinche pena de no saber relacionarte con la gente, de los hornos de microondas que ya te dejan bajar paginas porno, de la secreta logia que pretende asesinar a todos los pendejitos del TEC, de las relaciones “cibersexuales”, de la comida enlatada; soy de la degeneración de BeverlyHills 90docientosmierda, soy de la generación de todas esas madres y por si fuese poco soy de la generación encumbrada en la idea de que le vale verga la vida si la vivimos a través de otro cuerpo.

¡Ahora te comprendo bien aventurado Cuki!

Esto no es más que el mundo visto a través de una generación disfuncional, música, sexo y demasiada soledad, demasiada soledad; es una especie de carrera desenfrenada hacia la autodestrucción salvadora, una especie de Trainspotting; pero con un final a la Tarantino; en una especie de homenaje a todos esos maestros que son escupidos por su generacional género. Bien se ha ganado su lugar (en mi librero) al lado del batman de ultrapeluche ; del “Se está haciendo tarde” del maestro Agustín y del “Bocafloja” del Soler.


Sencillamente es una ricura disfuncional. Fue como haber escuchado “You Really Got Me” versiónsuperenvivoatodovolumén mientras se aparecía por primera vez en escena la escrófula Pixie de la mano de su hermanapuercasinfin; con sus dramas inmaculados las cabronas, recogiendo voletos, voluntades, vidas y ganas de vivirlas, y le modifican la quegüeva de vida a mi compadre el xodido Cuki.

Love is in the air!!!

A todo el mundo le llega su hora, a todos lo personajes de esa ricura les llega su hora!

.................................. everybody....................

Y la neta es que después de echarme la del estribo con el Cuki, ponerlo bien pedo y acostarme con la única, mejor y exquisita Pixie; necesariamente se merecía lamuycabrona unas cuantas líneas en éste texto. Niños, niñas, vale la pena darse unas vueltas por esos suburbios y darse unas cuantas raspadas mientras sacan a pasear al pifas y la xodida Midyet les grita a los cuatro vientos

 ¡°¿*!!VH~NAC_XE>ME¡¿/H#/*JOD$T+UP#T}AM[DR%!.

Amén.

domingo, 7 de febrero de 2010

Cómo deseo que estuvieras aquí!!!

¿A qué huele la vida cuando la bañas de una melodía?
¿A qué huele el alma cuando en tu vida la música se vuelve algo fundamental, algo completamente intimo e infinitamente preciado?
Mientras trato de esclarecer esas dos preguntas suena cadenciosamente tras de mi “Delicate Sound Of Thunder” y me pregunto de nueva cuenta, ¿por qué cuando escuchas cierta canción, inmediatamente te la apropias y vives a través de su sonora transpiración?, tal ves sea por que en ese momento tus sensaciones son exactamente las mismas sensaciones que tenía el autor de tú canción cuando la escribió y la compuso, y de pronto, te ves conectado completamente a esa persona que está a miles de kilómetros de distancia, con la misma idea y el mismo sentimiento en un suceso que va más allá de la compresión lógica y objetiva que te da la vida. Es precisamente ahí donde comprendes lo significativo que puede ser el ser gustosamente sensible a ciertas cosas.


En fracciones de segundo tu mente escupe un flash back, de esos desorbitante, paradójicos, incomprensibles, y tal vez hasta indeseable, y no lo comprendes, la ecuanimidad no te alcanza y sigues sin comprender porque en cada ocasión que se derraman sobre tus oídos ciertos sonidos, inmediatamente tú cerebro saca de la gaveta las mismas imágenes, los mismos ruidos, los mismos olores, e incluso, en algunas ocasiones, las mismas sensaciones... y porque no, también el mismo dolor. Entonces, así, recorriendo tú memoria en una especie de perfecta secuencia; tus recuerdos, uno tras de otro, de manera afinada caen subsecuentemente y sin fin. En ese momento, comienza de nueva cuenta el girar, de ese otro mundo, ese mundo, paralelo e intimo, en el cual eres etéreo, frágil y efímero.

Las palabras y las ideas fluyen a una velocidad sorprendente por canción; y mientras tanto el delicado sonido de un relámpago que describe de manera magistral Pink Floyd sigue desnudándose tras el láser del minicomponente que coexiste en la hermética comodidad de mi habitación; y entonces comprendo, que ese sonido, al que se refiere, es aquel que te hace cerrar lo ojos; mas no por miedo o angustia, sino por placer, por confort, por necesidad de experimentar algo completamente distinto, y por supuesto que entonces en ese momento te crea visiones completamente deliciosas y exquisitas.

¡¡¡¡ahhhhhh!!!! La música, la bendita música.

¿Te has preguntado con que canción haces el amor de manera magistral?


Si, con esa con la que saboreas la pulpa de las formas de tu niña, o ¿cual es la canción que siempre quisieras poner en esos momentos?, la que te pone chinita la piel; puede ser que tal ves no la tengas, que ni siquiera lo hayas pensado aún, que a veces vas directamente al punto (talvez el "G") y te olvidas de todo lo demás, puede ser; pero también pudiera ser que mueres por una deliciosa obra musical que sonorice a la perfección esos momentos en que te desnudan la personalidad, te lamen la objetivada  y te calcinan los orgasmos.

La subjetividad de ésta empresa es vasta; el gusto se rompe en un mil géneros y vaya que hay de géneros a géneros. Sin embargo, especificó que éste no es un escrito para aquellos que se deleitan con ideas del tamaño de Luis Miguel, Shakira, Cristian, Pandora, etcétera, etcétera y un muy pero muy largo etcétera. A esos los omitiremos; ahora, nos adentraremos a esos grupos o solistas que le marcan de tajo la piel, a esos otros grupos o solistas que no los oyen; sólo los viven, que les tatúan la razón; porque afinal de cuentas saben perfectamente que les robarán una deliciosa sonrisa y un agradecido suspiro en el futuro no muy lejano, cuando ese momento sea sólo un intimo y placentero recuerdo; pero de igual manera si las cosas no salieron bien, son esas canciones que les muerden el alma, la hielan y la escupen, esos sonidos que les fragmentan la realidad, les causan eternamente un vacio en lo profundo de su estomago y logran que les de una peligrosa migraña en la memoria.

En sí, la idea de una deliciosa vida siempre será mágica, sin embargo, si la posproducimos con esos pequeños detalles que siempre te ofrece este gran mundo, ya sean sentimentales, sexuales, gastronómicos culturales, familiares  y una banda sonora; siempre se volveran un verdadero privilegio; prometo que recordarlas siempre será un placer que todos estamos obligados a disfrutar, y nuestra tarea querido lector será esparcir esa buena nueva ja! 

Para que al final solo logremos gritar extaciados  o simplemente pensar profundamente.

Ojalá estuvieras aquí...
                                                                                                      ... o tal vez no!!!

viernes, 5 de febrero de 2010

miércoles, 27 de enero de 2010

La cajita de velas mágicas

La vida siempre te da una segunda oportunidad, de la cual, todos debemos de estar eternamente agradecidos, cada uno de nosotros, tenemos ese punto en nuestra vida, algunos lo aprovechan, otros ni siquiera lo ven pasar. Pero éste último no fue el caso de la estrella del pop Madonna. Cabe advertir que realmente no pretendo escribir de su faceta iluminada de madre abnegada, ni mucho menos, ni siquiera del bendito libro SEX que a bien tuvo en crear, sino más bien, quiero hacer hincapié con MAYÚSCULAS, sobre la oportunidad que la vida le otorgó; la cual le dio la ocurrencia de aportar algo realmente bueno y diferente, y, ésta, se dió, el día en que decidió contribuirle con un mucho de calidad a ese mundo de la música que tanto le ha dado.

Bien, pues a principios de la década de los noventas, se dio a la tarea de conformar un sello discográfico, al cual, claramente ella no pertenece (aunque se aferra a salir últimamente en el), tal vez sea por que no tiene cabida allí. Bueno, pues en esa pequeña galaxia de lucidez artística que decidió crear y la cual se conoce como Maverick Rercording Company, la cual tiene su centro en el número 8000 del boulevard Beverly, en Los Ángeles, California; existen pequeños mundos completamente opuestos, antitéticos, y sin embargo con dos cosas similares; la primera es, el espacio que los contiene, Maverick, por supuesto; y la segunda y la más importante es, la finura interpretativa y musical que cada uno de estos mundos tiene es sí. No es una casualidad que sus grupos y cantantes como Alanis Moristte, Prodigy, Deftones, William Orbit, Michelle Branch, o Paul Oakenfold sean hoy en día ya productos que se venden solos, sin necesidad de una gran trasnacional, su calidad verdaderamente no las necesita. Madonna lo sabe, y lo reconoce al no hacer pucheros en el mismo momento en que ha recibido rotundas negativas de algunos integrantes de estas bandas a los cuales les ha pedido encarecidamente que participen en la producción de sus últimos trabajos; la calidad es la calidad ¿no? y no se mezcla, se purifica.

Diferentes situaciones me han puesto en el camino de la música, y aunque creo que no tengo la capacidad para crearla (y la neta es porque todavía no lo he intentado), creo poseer la sensibilidad necesaria, para disfrutarla, tal y como ocurrió la semana pasada. No tienen de que preocuparse, seguramente y es un compromiso que hago en éste momento, tendré por obligación que fotografiar a cada una de la joyitas que el Maverick de Madonna y otros sellos independientes contiene en su cuerpo, tal y como lo hice para escribir estas líneas, y vaticino niños, niñas, que será un placer, un verdadero placer.

Hace alrededor de nueve u ocho años me encontré una extraña caja con velas en su interior, once para ser preciso; una caja que ya se me ha extraviado en dos ocasiones, pero que ha regresado en diferentes etapas de mi vida, y que tras algunos años de notable ausencia hace unas semanas tuve la fortuna de volver a adquirir. Y es realmente extraño y deliciosamente mágico el encontrar que ciertos elementos en la manufactura de estas velas, quiero decir que no son normales, porque cada vez que las utilizo, a parte de que nunca se consumen, iluminan de manera diferente la banda sonora de mi vida. De hecho puedo decir que son tonos bluseros, alternativos y rocanroleros.

La historia de la aparición de la caja, parecería a primera vista como algo normal y sin chiste, su fábula parece sencilla, pero debo aclarar que su tiempo, y el entorno en el cual apareció por su puesto que no lo fue; Candlebox, conformado por cuatro músicos originarios del este de Seatle, surgió en el momento en que el Nervermind de nirvana se había convertido ya en un clásico alternativo, como si esto fuera poco; en un momento, donde el sonido exportado desde Seattle, gobernaba el universo del movimiento Grunge, y donde su máximos exponentes no eran sino Pearl Jam, Alice in Chains, Soundgarden y los Stone Temple Pilots; en un tiempo donde MTv comenzaba a exportarnos madre y media, y se expandía como un moustro de ocho cabezas hacia Latinoamérica; en un tiempo determinado donde la música empezaba a ramificarse en innumerables expresiones, algunas vanguardistas y otras asquerosas; donde U2, Guns & Roses y Metallica habían creado sus obras maestras (Achtung Baby, Use Your Illusuion I & II y the Black album, respectivamente) y eran los dioses absolutos del universo musical. Ahí, en ese preciso momento, cuatro sujetos crearon una caja, tan poderosa como la de Pandora, y sin embargo, tan exquisita, tan fascinante, que pudo fragmentar esa sólida capa donde los dioses musicales se protegían, para colarse e ir creciendo poco a poco como los creadores de uno de los mejores discos, y con mayor peso en la escena del rock alternativo en la historia, el homónimo Candlebox, de 1993.

Once cortes que distan entre sí, y sin embargo, de una manufactura desquiciantemente perfecta, que crean consumadamente el orden del caos, bajo la producción de Kelly Gray, te transportan a una especie de perfecto letargo; que comienza justo en el momento en que tú CD comienza a desnudarse sobre el láser, aparece Don’t You, que te escupe de manera dura que estás a punto de presenciar que éste trabajo no sonará a lo mismo que estás acostumbrado a escuchar; inmediatamente después, se derrama Change, y tal cual, comprendes que la caja contiene velas diferentes, cambiantes, con luz y vida propia; You, aparece lentamente y entonces te explota en las sensaciones el bizarro dolor que Kevin plasma como lo grandes. Altamente recomendable es desprenderse de toda la luz que en exceso no necesitas a tu rededor, dejando que Candlebox ilumine todo lo que tenga que iluminar, así, quietecito, dispuesto, expectante, con ganas de saborear lo que la Madonna te ofrece; No Sense, te redacta una infinidad de sensaciones encontradas y deliciosas, después, nada, miras en la oscuridad y nada, solo es Far Behind, y no es la clásica balada, no no no, es algo que se colapsa en la sensibilidad del desamor con el que te levantas cada mañana y la efímera esperanza de encontrarlo que muere con la inevitable puesta del día; no hay de otra, estás escuchando una verdadera joyita, con idea, sentimiento y coraje. Poco después de la desesperación del track cinco, “Blosson”, se descuelga en la atmósfera de tu habitación, por que no hay como disfrutar esta lindura en la intimidad de tu habitación; y justo cuando parece que entraras en una especie de letargo se te clava en la tranquilidad “Arrows”, y en ese momento las sensaciones que se te han disparado nunca más bajarán, porque cuando escuche los primeros acordes en la ventana de tu desolación te escupen directamente a la cara con “Rain”, que vuelve a la esencia de ese blues quita penas y saca ganas, que nunca debe de faltar en un buen disco; sabrás que no has desperdiciado ni un solo segundo de tu vida en iluminarte con tan maravillosa luz.

Hay quien piensa que sentarse a escuchar un disco completamente, son instantes de tu vida perdidos, que nunca regresarán y que has desperdiciado como un imbécil ¡que pena me dan!, tengo que decirles que si mi vida estuviera a punto de finalizar, sabiamente en mis últimos momentos agradecería despedirme escuchando una chingonería como ésta, muchos discos como el que ahorita estoy escuchando, Dios bendiga a estos chamacones.

Frente a este clásico ya, los grandes tuvieron que voltear y reconocer, reconocer que estos niños traían nada más que puro talento.

Candlebox en su opera prima si suena a algo, rico pero brutal, extraño pero acogedor, fuerte pero sutil, es como esa grosería que te gusta escuchar una y otra vez, sucia y prohibida, pero que te llena a la perfección. Kevin Martin en las vocales, Peter Klett en la guitarra, Bardi Martin en el bajo y Scott Mercado en la batería; cuatro magos que juegan con la luz que desprende cada una de las velas que contiene su caja, la primer caja de su trilogía (Candlebox, Lucy y Happy Pills). Madonna lo sabía y acertó, su sello contendría en la sangre la música que ella no es capaz de crear, ni siquiera de imaginar. Bien señora siga por ese camino delicioso de presentarnos grupos que realmente modifican el estatus de hacedores de sonidos, por el de creadores de música y pronto empezará a caernos mejor.

Muchos grupos apasionados como estos, que no necesitaron nunca demostrarle nada a nadie, que no requirieron de grandes moustros trasnacionales para darse a conocer, con discos como ésta chingonería, simplemente no las necesitan, y la neta, es que nosotros sí los necesitamos.